Alberto "Pato" Garbiglia, el desaparecido de Santa Eufemia

(Martes 24 de marzo de 2026) A 50 AÑOS DEL GOLPE MILITAR / Estudiante, ayudante de albañil y militante. Lo secuestraron en Córdoba y aún se desconoce su destino. Lo que se ha publicado y un escrito de un amigo /
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En esta fecha tan particular, publicamos sobre otro militante de la zona que permanece desaparecido. Para ello acudimos a consultas, lo publicado en redes y además en testimonio que escribió un amigo hace tiempo.
En agosto de 2022, en la ciudad de Villa María, el Archivo de la Memoria entregó legajos de 19 desaparecidos de la ciudad y zona a familiares. Y entre ellos el del joven de Santa Eufemia:
// Alberto Garbiglia. “Pato” nació en Santa Eufemia el 5 de julio de 1953. Estudiante de Medicina y militante del PRT-ERP. Fue secuestrado el 1 de junio de 1977 en la ciudad de Córdoba por el III Cuerpo de Ejército y llevado al Centro Clandestino de Detención La Perla. Permanece desaparecido. Tenía 23 años. //
En redes sociales, concretamente en facebook 119 Memoria y Resistencia - memoria y resistencia en DDHH y luchas populares, se publicó lo siguiente sobre Alberto Garbiglia, desaparecido de la localidad de Santa Eufemia:
/// ALBERTO ARMANDO GARBIGLIA - “DANIEL” “PABLO” “PETISO” “PATO”
Alberto nació el 5 de julio de 1953 en Santa Eufemia, una pequeña localidad ubicada en el centro/sur de la provincia de Córdoba. Hijo de Armando y Nelly, era el mayor de tres hermanos (tenía dos hermanas).
Inició sus estudios secundarios en el Colegio "La Salle" de Córdoba, donde fue un alumno destacado ingresando al cuadro de honor y lo culminó en el Instituto Manuel Belgrano de Santa Eufemia, de donde egresó en 1970 con el título de perito mercantil.
Jugador de fútbol en su juventud, se lucía como número tres en el equipo local, el Club Rural Los Patos. Como defensor formó parte del histórico grupo que permitió que la institución volviera, luego de varios años, a subir a lo más alto del podio cuando logró el campeonato regional de 1972.
Su hermana recuerda que le gustaba el licuado de tomate y el postre borracho que hacia su madrina. Siempre estaba contento, era muy alegre y le gustaba ir a los bailes. Le gustaba el rock, escuchaba a Pappo y a Billy Bond y La Pesada, aunque también escuchaba a Los Olimareños y a Mercedes Sosa. Su primo recuerda que leía a Miliciades Peña y siempre andaba con la prensa del partido.
Llega a Córdoba en 1971 para realizar sus estudios universitarios en la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba, carrera que cursó hasta tercer año a la vez que trabajaba como ayudante de albañil, en obras donde no pedían mayores datos sobre los empleados. Su hermana recuerda que trabajaba en edificios altos y debía caminar entre tablas a gran altura a pesar de sufrir vértigo.
Desde su época de estudiante secundario sintió atracción por las ideas guevaristas y las nacientes organizaciones armadas, su hermana recuerda que pintaba ERP en el pizarrón de la escuela a pesar de no estar relacionado al partido en aquellos años. Sin embargo, fue en el ámbito universitario tomo contacto con el FAS y luego profundizó su compromiso militante incorporándose al PRT-ERP. Su actividad pública la realiza en la facultad y en barrios obreros marginales como Villa Libertador.
Fue detenido en la asamblea por los muertos de Trelew en la Facultad de Arquitectura el 22 de agosto de 1972 junto a otros estudiantes por personal de la Policía Federal y luego liberado.
A partir del momento en que comenzó a sentirse perseguido por los sicarios del régimen, los encuentros con sus padres y hermanas tenían lugar en Villa María. La hermana recuerda que en 1977 “estaba haciendo materias de tercer año”.
Pero no pudo seguir adelante con sus sueños. Fue otra víctima de la dictadura.
No hay fecha cierta de la desaparición de Alberto. Se calcula que sucedió entre junio y los primeros días de julio de 1977 de la pensión donde vivía en el centro de la ciudad de Córdoba. La familia tampoco tiene datos certeros de su detención.
Permaneció cautivo en el Centro Clandestino de Detención Tortura y Exterminio "La Perla". Tenía 23 años. Aún continúa desaparecido.
¡ALBERTO PRESENTE! ¡HASTA LA VICTORIA SIEMPRE! //
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Muy similar es lo que ha publicado sobre Alberto Garbiglia el Archivo Provincial de la Memoria, "espacio en construcción permanente, donde recordamos y homenajeamos a quienes fueron asesinados y desaparecidos por el Estado terrorista entre 1966 - 1983 y cuya memoria, de distintas formas, está ligada a Córdoba. Contiene fotografías y breves relatos de sus vidas, huellas imprescindibles en el camino por memoria, verdad y justicia" (https://apm.gov.ar/presentes/detalle/200) y en otros sitios similares.
Por ejemplo, en el trabajo "DESAPARECIDOS Y VICTIMAS DEL TERRORISMO DE ESTADO DE VILLA MARÍA, PRESENTE! Compartimos breves biografías de desaparecidos y víctimas del terrorismo de estado vinculados a Villa María" (https://condor-atlanta.org/wp-content/uploads/2024/02/2-Desaparecidos-Villa-Maria.pdf)
// Alberto Armando Garbiglia era de Santa Eufemia, pero como tantos otros, decidió estudiar en Córdoba.
A partir del momento en que comenzó a sentirse perseguido por los sicarios del régimen, los encuentros con sus padres y hermanas tenían lugar en Villa María.
El caso de su desaparición se hizo público 28 años después, a través de una nota de Jesús Chirino en EL DIARIO.
Rosa Ana, hermana de Alberto, vive en Villa María desde hace treinta años. Ella rompió el silencio y relató el calvario que viven desde la desaparición.
Dijo que la familia proviene de la localidad de Santa Eufemia. Allí nació, en julio de 1953, Alberto Armando Garbiglia, el mayor de tres hermanos. Jugador de fútbol en su juventud, se lucía como número tres en el equipo local, el Club Rural Los Patos.
Como defensor formó parte de aquel histórico grupo que permitió que la institución volviera, luego de varios años, a subir a lo más alto del podio cuando logró el campeonato regional de 1972.
Luego de realizar sus estudios secundarios, inició la carrera de Medicina en la Universidad Nacional de Córdoba.
La hermana recuerda que en 1977 “estaba haciendo materias de tercer año”. Pero no pudo seguir adelante con sus sueños. Fue otra víctima de la dictadura.
No hay fecha cierta de la desaparición de Alberto. Se calcula que sucedió entre junio y los primeros días de julio de 1977. La familia tampoco tiene datos certeros de su detención. //
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Su amigo -y quien vivía en sus años de estudiante con Alberto Garbiglia en la ciudad de Córdoba-, Eduardo Bianchetta, nos agregó sobre aquel joven de Santa Eufemia y compartió un escrito suyo que además autorizó utilizar en este artículo donde trata de explicar aquel contexto: "mi vivencia particular ante un hecho que viví y conjuntamente la relación que tenía con el único desaparecido de Santa Eufemia: Alberto “Pato” Garbiglia". Veamos:
RELATOS DE UN ESTUDIANTE CORDOBES EN LA DECADA DE 1970
Durante el Año 1974 y el 1975, todos los fines de semana yo viajaba a jugar para el Club Sportivo Chazón, lo cual reafirma en cierta manera lo que les manifesté respecto al intercambio de opinión con "el Pato". En el año 1974, se produce la toma de la Fábrica Militar de Villa Maria por parte del ERP, siendo uno de sus ocupantes un médico que habitaba en otro depto conlindante con el nuestro; en su huida de la policia, muere y su pareja es detenida. Les comento esta situación porque si bien el operativo fue realizado por la misma organización a la que pertenecían, no había ninguna vinculación entre ellos, me da la impresión que sus funciones eran diferentes, y que como en toda organización humana iban progresando o ascendiendo a medida que demostrasen su capacidad. Doy fe que Alberto ("el Pato") no participó en el hecho, y es más, no recuerdo comentarios al respecto.
Alberto, sí participaba, porque me lo contó, en tomas pacificas de fábricas industriales, apoyando reivindicaciones salariales de sus obreros, permaneciendo en algunas oportunidades toda la noche; puedo también decir que, en mi opinión, habia cambiado mucho su caracter/personalidad, no demostraba en su manera de expresarse esa sonrisa que lo caracterizaba, como asi también su desinterés hacia las mujeres, algo típico de chicos de su edad, e inclusive sus conversaciones se inclinaban siempre en un sentido: "Cambiar este sistema, por uno mucho mejor para todos". Esta meta que tenia " el Pato" es algo que propiciaban todos los militantes en ese momento de nuestra historia, quiza la metodología utilizada para llegar a cambiarla (la lucha armada) no era la más adecuada.
Estaba en pareja, con una chica que también estudiaba medicina, que desconozco que fue de su vida.
En el verano de 1975, Enero o Febrero, un domingo por la mañana, estando estudiando para rendir mis últimas materias, y siendo alrededor de las 8, golpean la puerta del departamento, era un amigo del Pato que pide hablar urgente con él; lo despierto, se va a hablar con su amigo en voz muy baja, y cuando termina nos dice que debemos irnos, por lo menos durante todo ese día, ya que habían allanado una casa de sus amigos (de Coronel Moldes) y que probablemente vendrían a buscarlo. Asi lo hicimos y me parece que esa misma noche o al dia siguiente yo me instalé nuevamente en el depto, pero "Pato" nunca volvió a vivir con nosotros; el allanamiento temido no se efectivizó y tampoco tuvimos inconvenientes de ningún tipo. Al fin de semana siguiente, me traslado a Sta Eufemia, y el sábado estando almorzando viendo television, aparecen en pantalla las fotos de los chicos amigos de "Pato" de Moldes, y que habian sido detenidos en carácter de guerrilleros. Si esa imagen me sorprendió e impactó, no es nada cuando, casi simultáneamente, aparece esa extraordinaria sufrida esposa y madre de Alberto, Rosa Ana y Alicia, doña Nelly Giraudo, queriendo conocer que sabía yo de su hijo: con total honestidad no se si le dije la verdad o le mentí, ya que me quede sin palabras y miraba por un lado a esa inocente madre y de reojo a los amigos de su hijo detenido, y sin saber adónde había ido a parar el Pato. La noticia de que se desconocia su paradero era "vox populi" en el pueblo, y recuerdo que el día domingo (como no podia ser de otra manera en mi caso) me invitan a participar de un partido en cancha de Rural, con un equipo de Ucacha, con tan mala suerte que sufro la quebradura de tibia y peroné: ciertos habitantes llegaron a decir (seguramente por ignorancia y/o desconocimiento) que no era cierto lo ocurrido, sino que me estaba "escondiendo" de las fuerzas de seguridad, igual que el Pato.
Como en la empresa en la cual trabajaba, me habian dejado efectivo el 1ro de Enero, tenía temor de quedar sin empleo, y a los 7 dias me fui a trabajar con muletas y todo. A todo esto del Pato ni noticias. Una tarde, al regresar de trabajar, no alcanzo a entrar en el pasillo que conducia al departamento de calle Guemes, y me estaba esperando mi hermano, que ya vivia conmigo, (tenia 18 años), totalmente asustado y desesperado, para contarme que habían ido tipos de civil que se identificaron como integrantes de las AAA, buscando al Pato, lo tiraron en la cama, durante varios minutos pasando una pistola sobre su barba, gatillando en falso, para sacarle información: por suerte y Gracias a Dios podemos contarla. A raiz de este hecho mi hermano decide trasladarse a vivir a otra casa sobre la mísma calle Santiago Temple pero más cerca de Avenida Vélez Sarsfield. En cambio yo seguí en el mismo domicilio, y continuaba viajando los fines de semana para jugar fútbol en Chazón y de paso transmitir tranquilidad a mis padres, que ya estaban bastante golpeados por lo que nos venía pasando. Ubiquense en esa época y relacionen con la actualidad, unos pocos teléfonos fijos como medio de comunicación, el servicio de ómnibus era Coata, muy poca gente viajaba a Cordoba; mis viejos no conocian la ciudad.
Mi hermano también era compañero en ese equipo de fútbol y a mediados de Agosto de 1975, concretamente el dia viernes 15, el viaja hacia alla y yo lo hago en el 1er colectivo de la Coata, que salía tipo 5 de la mañana, del sábado 16; a eso de las 11 de la mañana nos disponiamos a preparar el fuego para esperar al viejo que tenía que venir de la panadería, con un asadito, cuando de pronto veo que se acerca desde la ruta hacia mi casa un móvil policial muy raro, ya que en la Comisaria del pueblo no lo habia, y se detiene al frente de mi casa. Tocan el timbre y atiende mi mamá, manifestándole el policia que pertenecia a La Carlota, que si estábamos los hermanos en casa y si los podia llamar para hablar unas palabritas con nosotros; le digo a mamá que no se preocupara que seguramente era para aclarar de una vez por todas el tema de el Pato. Al salir nosotros se nos comunica que lo acompañáramos hasta la comisaria del pueblo, a cargo del oficial LLorente, y nos dicen que quedamos detenidos e incomunicados por orden de la Superioridad transmitida desde la Capital, a través de un radiograma (reitero, que entiendan como eran las comunicaciones en esos años) y que nos trasladaban hasta La Carlota hasta que nos viniesen a buscar y manifiestan al oficial Llorente que se comunique la noticia a los padres; cuando mi papá se notifica, descreía de mi detención, ya que suponia que estaba en Cordoba, y luego mi mamá le aclara la situación.
A continuación van a leer un relato, que les hará conocer de que manera confusa operaban las fuerzas de seguridad en la detención de personas: en el trayecto a La Carlota, en el móvil ibamos mi hermano y yo en el asiento trasero sin ningún tipo de esposas y/o ataduras, y adelante un agente chofer y un oficial Investigaciones Departamental que si mal no recuerdo era de apellido Rut (o similar) y creo que de Adelia Maria. Este correctísimo oficial nos averiguó en 40 minutos toda nuestra composición familiar, situación ecónomica y otra serie de datos propios de hacer a cualquier detenido, asimismo nosotros no entendíamos nada ya que yo estuve estudiando toda la noche, y al aproximarse la hora de salida del colectivo me fui caminando hasta la actual Terminal, no habiendose producido en ese lapso "nada raro". (Posteriormente nos enteramos que entre las 7 y 8 de la mañana un grupo de tareas fuertemente armados entraron por la fuerza al departamento buscándonos y en ese momento sólo estaba presente el Dr. Garrido, quién fue llevado a la calle donde desde adentro de un auto totalmente sin identificación una persona tirada en el piso de la parte trasera dijo: "No, este no es", indudablemente era un supuesto guerrillero que estaba siendo usado para delatar a compañeros. Al llegar a La Carlota, nos encierran en un calabozo común, solo que por "razones de seguridad" nos retiran los cintos de los pantalones, y también tuvimos "la suerte" de que el oficial de turno era el Comisario Mac Namara, que había cumplido funciones en Sta Eufemia, por lo cual nos conocía perfectamente y dentro de la incertidumbre de que podia ocurrir con nosotros, por lo menos a la hora de "entregarnos" de alguna manera iban a transmitir quienes eramos. Tal cual: estos 2 policias carlotenses se comportaron maravillosamente ante los Capitalinos; a las dos de la mañana del domingo nos despertaron ya que habian llegado los mismos en un Torino Rojo techo negro con 3 personas: un chofer y dos canas, todos de civil y con saco y corbata. El interrogatorio se nos efectuó en habitaciones por separado: en una mi hermano y en otra yo, pero con la presencia en cada una de los mencionados Rut y Mac Namara, quienes al recibirlos le hicieron conocer una realidad totalmente diferente a la versión que tenían sobre nuestras vidas; a titulo de ejemplo les cuento que una de las primeras preguntas al oficial Rut fue: ¿cuánta dotación participó en el operativo de detención de estos peligrosos guerrilleros? y casi se caen de espaldas cuando le contesta que fue él con un chofer... lo trataron de suicida. Venian con una información totalmente distorsionada, incluso preguntaron que habia pasado con nuestra hermana, donde estaba, ¿se les habia fugado? Su confusión era tal, que mezclaban datos y nombres verdaderos con otros totalmente falsos: en mi interrogatorio en ningún momento me preguntaron por "el Pato", si me acusaban de que yo me reunía con los amigos detenidos de Coronel Moldes (adviertan que confusión) y me preguntaron cómo me llamaban a mí en la guerra, a lo que respondi inocentemente que no sabia lo que era guerra (luego me enteré que era el léxico que ellos usaban para con la guerrilla), me dijeron "no te hagas el bolu...", y ellos mismos me dicen: vos sos "Pedro". Honestamente quede atónito porque hasta la actualidad muchos están convencidos que ese es mi verdadero nombre, y yo no puedo descifrar si era porque como fánatico de Independiente, cuando jugaba en el pueblo, me hacia llamar Pedro Prospitti, un jugador de ese club, o si lo era por un tio de mi papá solterón que se llamaba Pedro.
Quiero que vayan deduciendo la terrible confusión de esta gente, pero por si fuera poco, después me entero, que los que ellos buscaban eran a unos hermanos Pucheta (No Bianchetta), todos enrolados en la guerrilla y que el 24 de mayo, o sea 2 meses antes, habían producido una impresionante fuga de la cárcel de mujeres del Buen Pastor (actual paseo) y una de las liberadas era Pucheta.
Si ya lo escribi, disculpen la reiteración: nuestra participación -también lo digo y me hago cargo de mi hermano- fué, y es hoy, absolutamente nula en cualquier militancia.
Alrededor de las 4 de la mañana se inició el viaje más "incierto" de mi vida, ya que sentado en el centro del asiento trasero tuve una pistola en mi estómago durante todo el trayecto, sostenida por uno de los ya mencionados policias, que estaba ubicada detrás del acompañante del chofer del Torino; mi hermano fué ubicado a mi lado detrás del chofer, con la puerta izquierda clausurada. Lo único que nos manifestaban era que no intentaramos nada, porque ibamos a correr la misma suerte de los 5 cooperativistas (se trató de otro caso que por error de los represores asesinaron sin motivo alguno); aún hoy conservo la imagen del cruce por Santa Eufemia y la de mi casa, que se veía perfectamente desde la ruta e imaginándome el dolor terrible de mis padres. Cuando ingresamos a Córdoba, eran entre las 7.30/8.00 horas y se nos trasladó directamente al D2 (grupo de tareas que estaba situado en una cortada entre la Catedral y el Cabildo). La espera la hicimos en una sala muy pequeña donde se nos hizo pisar una bandera argentina, cosa que hicimos en el acto, ya que teníamos un cagazo (disculpen el término) impresionante. Aclaro que al consultar a diferentes personas que significaba ese acto tuve muchas opiniones, siendo la que más me "cerró" la que sostenía que los guerrilleros detestaban la bandera argentina y nosotros al pisarla cometimos un grave error! No obstante los represores presentes no emitieron opinión; a los pocos minutos se nos hizo entrar a una habitación de unos 4x4 metros, llena de documentación sobre los grupos guerrilleros y se nos dijo que miraramos fijo y de frente a una puerta, apenas entreabierta, que se nos sacaria una foto, luego nos ordenaron hacerlo de perfil: del otro lado de la puerta se escuchaban voces. Casi de inmediato aparecen otros policias de civil.
Asesinatos y desaparecidos; el 24 de Marzo de 1976 se produce el derrocamiento de Isabelita, y la asunción de la Inolvidable y Terrible Junta Militar conformada por Videla, Massera y Agosti, encontrandomé en Santa Eufemia, ya que desgraciadamente 7 días antes habia fallecido mi papá con solo 50 años de edad, por una enfermedad del corazón detectada a mediados de febrero. La última vez que tuve noticias del "Pato" fue cuando a fines de marzo, salgo a 1ra hora para ir a trabajar y el estaba esperandome con ropa de albañil para darnos sus condolencias por la muerte de mi papá. Mi mamá, fallecida hace un año, sostuvo hasta el último instante de su vida que a su marido se lo llevo nuestra detención.
Esto es todo mi historial vivido en los Años 70, pero no quiero terminar sin hacer algunas apreciaciones muy subjetivas: 1) "los errores o confusiones" cometidas por las fuerzas represoras, llevó a una cifra estimada a los 30.000 desaparecidos, pero una gran parte de ellos fueron victimas inocentes, que no corrieron la misma suerte que yo, que a Dios gracias puedo contarlo. 2) Hubo excesos por parte de ambos bandos, ya que policias que sólo cumplian órdenes de la superioridad o pequeños niños, fueron asesinados, injustamente, por los grupos que querian llegar al poder; lo referido a las atrocidades del otro bando ya las mencioné. 3) Una complicidad de la jerarquia eclesiástica católica, que hizo la de Poncio Pilatos y hasta hoy no realizó un "mea culpa"; y ni que hablar de la alianza con los grupos económicos poderosos y sectores de extrema derecha, para llevar a cabo el Plan instrumentado por las Fuerzas Armadas. 4) Cada cual puede tener su opinión respecto a las "Abuelas de Plaza de Mayo" y lo respeto, pero lo que no aceptaré jamás es que el "Botin de Guerra" de las fuerzas represoras, era la apropiación (ROBO) de bebes de detenidas, y que aún desconocen su verdadera identidad. 5) Finalmente y ya situándome en la realidad actual, donde impera una incipiente inseguridad, les sugiero que, antes de adherir a solicitadas donde se propone volver al Servicio Militar Obligatorio como método de solución, se interioricen sobre sus beneficios, recuerden mi experiencia, pero por sobretodo no se olviden de nuestros queridos héroes de Malvinas, enviados a Defender a la Patria, por un general borracho.
Las disculpas solicitadas al principio, las extiendo a aquellos que puedan sentirse "afectados" por alguna palabra o frase ofensiva, pero les reitero que no guardo rencor para nadie (inclusive debo reconocer que también tengo pocos, pero muy buenos recuerdos de algunos integrantes del Ejército durante mi paso como soldado).
Mi más sinceros saludos a las hermanas de "el Pato", con las cuales nunca tocamos este tema, y las acompaño en el dolor y angustia de tener un hermano del cual desconocen su paradero.-
-Eduardo Bianchetta-
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En el marco de un reciente artículo de diario Perfil Córdoba (https://www.perfil.com/noticias/amp/cordoba/el-homenaje-a-los-futbolistas-victimas-de-la-dictadura-el-partido-pendiente-de-la-afa.phtml), donde se menciona a futbolistas víctimas de la última dictadura, también refieren a Alberto Garbiglia: "entre los cordobeses, Alberto "Pato" Garbiglia y Eduardo "Gallego" Requena fueron dos laterales por izquierda que se destacaron en el interior provincial. El primero fue sub campeón de la Liga Adrián Béccar Varela 1971 con el Club Sportivo Rural Santa Eufemia".-
FOTOS:

Fotos de Alberto Garbiglia del Archivo Provincial de la Memoria (arriba); en VillaMaría Educativa (https://villamariaeducativa.ar/familiares-de-desaparecidos-entre-ellos-hombres-y-mujeres-de-la-educacion-recibieron-sus-legajos/) y la cita en artículo diario Perfil Córdoba (más abajo)



